Como borregos
Lo que más asombra es que en en las larguísimas listas de reyes, caudillos y soberanos que han existido, ninguno de ellos se haya decidido a escribir unas memorias en las que realmente se sincere y cuente, con un pie ya en la tumba y lejos de sufrir cualquier consecuencia, toda la gran mentira de la que ha sido partícipes. Porque ellos son los primeros que, como borregos, se creen todo esa farsa que representan.
